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miércoles, 25 de abril de 2007

Bolivia, un país de catolicismo folclórico

Bolivia es conocida internacionalmente por ser la cuna de la cultura tiwanakota, cuya sabiduría y progreso en diversas materias ha impulsado el desarrollo en muchos ámbitos, quedando su legado patente en nuestros días y para la posterioridad. En principio, esa herencia pasó al Imperio Inca que supuso una de las civilizaciones más destacadas a lo largo de la historia.
En su territorio oriental tropical, Bolivia acoge restos arqueológicos de gran riqueza cultural entre las que destaca la desarrollada por la cultura hidráulica de las Lomas, la más extensa del continente americano.
La lengua oficial de Bolivia es el español. Sin embargo, sólo entre un 60 y un 70% de los habitantes totales del país lo habla, e incluso, muchos lo utilizan como segundo idioma. Parece que, aunque no reconocido oficialmente, el quechua – lengua de origen inca-, o el aimara,- jerga pre-incaica desarrollada en el Altiplano-, ganan la batalla al español.
La religión ostenta un lugar privilegiado en la escala de valores de los bolivianos. En torno a un 95% de la población acoge la religión católica en sus creencias. A pesar de ello, el seguimiento oficial de estos cristianos se complica ante la ausencia de clero en las zonas rurales, lo que promueve la unión de antiguas creencias incas y aimaras con la fe católica a fin de asegurar la práctica de algún tipo de religión. La fe híbrida resultante entre lo cristiano y popular conforma una serie de doctrinas, ritos y supersticiones sorprendentes.
Relativo a la música, las formas más populares disfrutan de un éxito sin par. Desde los sonidos andinos originados en el Altiplano, caracterizados por una melodía melancólica y evocadora, hasta la mayor viveza posible protagonizada por los insólitos instrumentos nacidos en la cálida región de Tarija. Todos ellos acompañados de danzas como la cueca, el auqui-auqui o el tinku.
Bolivia goza de una gran riqueza en el talento musical pero aún falta su expansión completa. Poco a poco, músicos y compositores se van haciendo un hueco en el panorama internacional influyendo en las tendencias y gustos de moda. Uno de los grupos más célebres en el mundo ha sido Los Kjarkas, con una docena de álbumes. Por supuesto, también la más que conocida Lambada obtuvo su reconocimiento internacional, continuando su éxito durante años. Otros estilo musicales, aparte de la corriente folclórica, que se han originado en Bolivia se relacionan con el pop, el rock, etc. Entre los grupos de mayor popularidad se pueden citar Jade, Savia Andina, Los Quipus, Los Masis o el Grupo Cultural Wara.
El tradicionalismo continúa el otras expresiones populares destacando la artesanía del hilado y el tejido, un arte que ha permanecido durante 3000 años, conservando diferencias según regiones. También la cocina guarda viejas costumbres basadas en el consumo del arroz, la patata o la lechuga cortada a tiras, todo ello acompañado de carne. A fin de dotar de un sabor especial a los platos se suele utilizar una salsa picante, obtenida gracias a la mezcla de tomates y pimientos, llamada llaihua. Las bebidas más exitosas se corresponden con el vino y la chicha, fuerte alcohol con una base de maíz, cuyo consumo popular está bastante extendido en todo el país.

domingo, 8 de abril de 2007

Bolivia, un paraíso menos visitado

La noticia sobre la nueva legislación que incluye a Bolivia en la lista de los países obligados a estar en posesión de un visado para viajar a la Unión Europea, no sólo ha aumentado la tasa de bolivianos que se trasladan a esta zona – aprovechando el plazo hasta la puesta en vigor de la ley-, sino que también ha reducido el número de turistas que, desde Europa, eligen como destino el país latino.
Bolivia, como la mayoría de los países iberoamericanos, depende en gran medida del turismo para su crecimiento. Ahora, tanto la salida de sus ciudadanos a tierras europeas como la entrada de los occidentales al terreno boliviano disminuye ante las dificultades de partir o el temor a la vulnerable situación. La medida parece afectar la vida de habitantes y turistas en uno de los países con más riqueza cultural, arqueológica y natural.
Ubicado en América del Sur, Bolivia limita al norte y este con Brasil, al sur con Paraguay y Argentina y al oeste con Perú y Chile. Por extensión territorial, se constituye como el octavo país en el continente americano y vigésimo séptimo en el ránking mundial. En realidad, su nombre oficial es República Bolívar, en honor al libertador del estado: Simón Bolívar. La ciudad de Sucre es su sede del gobierno legislativo y judicial, situándose los poderes ejecutivo en La Paz.
En su orografía, se puede disfrutar de las altas montañas de los Andes y el famoso Altiplano, así como numerosas colinas y las llanuras de la cuenca del Amazonas. Bolivia comparte con Perú el control del mayor lago navegable del mundo, el Titicaca. También relacionado con el medio ambiente, destaca la fuerte deforestación que se lleva a cabo en el país, en respuesta a la demanda internacional de madera tropical y a la desaparición de la vegetación para usar las tierras en la agricultura. A ello se une el frío y el aire de las alturas que dificulta la combustión de los combustibles y la actividad física de aquellos desacostumbrados a estas nocivas condiciones.
Con una larga y continuada historia de controles semifeudales, señalada inflación, y dependencia de un precio demasiado variable de las exportaciones minerales, Bolivia se mantiene como uno de los países más pobres de Latinoamérica. La administración de Paz Estenssoro trajo consigo, a finales de la década de los 80, nuevas políticas encaminadas al desarrollo del mercado. Su triunfo se tradujo en la disminución de la inflación de un 11.700% al 20% en tan sólo tres años. Los siguientes mandatarios, como Paz Zamora o Sánchez de Lozada continuaron esta política de libre mercado. El primero actuó en contra de su propio partido y de los sindicatos pero consiguió reducir aún más la inflación y obtuvo un crecimiento del PIB. El segundo, por su parte, impulsó la política económica exterior mediante un acuerdo con México y llevó a cabo un programa de privatizaciones que afectaría al sector eléctrico, las líneas aéreas, las compañías estatales y los ferrocarriles del Estado. En este sentido, las principales industrias que contribuyen al crecimiento del país se corresponden con los productos alimenticios y las bebidas, el tabaco, la artesanía, el vestido, el petróleo y los minerales. Como elementos agrícolas de importancia destacan el café, la coca, el algodón, el maíz, las patatas o la caña de azúcar, mientras que como recursos naturales se pueden citar el estaño, la plata, el oro, el hierro, el plomo o el gas natural.

La población boliviana alcanza los 9.329.676 de habitantes, últimos datos contabilizados en el 2006. En realidad, el número de bolivianos se ha triplicado en los últimos cincuenta años alcanzando la tasa anual del 2,25% de crecimiento. La mayor parte de la población se concentra en tres regiones de destacada importancia económica y cultural: La Paz, Santa Cruz y Cochabamba. De esta forma, el eje central y los llanos del país acogen una gran densidad de bolivianos. Además, existe una población joven si tenemos en cuenta que el 60% de los habitantes lo conforman los menores de 25 años. Sólo un 7% de los habitantes supera los 60 años. Con ello, se puede concluir que la tasa de natalidad, aunque ha disminuido en las últimas décadas, sigue siendo elevada sobre todo en las áreas rurales en comparación con las zonas urbanas. Relativo a la esperanza de vida, se cifra en 62 y 67 años para hombre y mujeres, respectivamente. Así, la mortalidad es un factor importante entre los datos sociales de Bolivia, causada en la mayoría de los casos por enfermedades del sistema circulatorio, enfermedades transmisibles u otras causas externas.

miércoles, 4 de abril de 2007

Huida o invasión

El pasado 1 de abril entró en vigor una nueva ley que obliga a los bolivianos a tener un visado para viajar a España, un destino que sólo pueden disfrutar un máximo de tres meses.
Bolivia forma parte así de una larga lista de países latinoamericanos a cuyos habitantes se les ha obligado a estar en posesión de un visado para poder realizar turismo en la Unión Europea. Con ello se consigue evitar la inmigración irregular tan potenciada por la conocida figura del falso turista. Otros países que cuentan con esta medida legal en sus viajes son Ecuador, Colombia, Cuba, Perú o República Dominicana.
La medida ha sido adoptada tras la realización de un estudio sobre el flujo migratorio entre Bolivia y la Unión Europea, una vez aportados los diferentes datos de los países miembros.
Desde el conocimiento de la disposición legal, se ha triplicado el número de bolivianos que han viajado a España, aprovechando la ausencia de requisitos hasta el inicio del mes de abril. Se calcula que cada día, cerca de 500 personas alcanzaron territorio español, siendo la cifra de devolución diaria entre 60 y 100 personas.
Actualmente, un total de 300.000 bolivianos residen en España tanto legal como irregularmente. En los tres primeros meses del año 2006, este conjunto fue el colectivo con mayor crecimiento en nuestro país. En 2004, la colonia boliviana representaba los 17.000 registrados, cifra que ha sufrido un impulso sorprendente.
Ahora bien, la exigencia del visado ha dado lugar a situaciones de desesperación ante las diversas devoluciones, prohibiciones de entrada, - como las sufridas por los pasajeros de varios cruceros-, o la anulación de vuelos, con su consiguiente duda ante la posible indemnización.
A través de la Asociación de Cooperación Bolivia-España, los afectados expresan su malestar. Reconocen la medida como algo positivo a la hora de evitar las posibles mafias que puedan organizarse en torno al fenómeno de la inmigración, pero exigen otros cauces que permitan la entrada a España, y en general, a la Unión Europea, de forma legal.
Para ello, la asociación pide la firma de un convenio que garantice la llegada de bolivianos legalmente, -con un contrato de trabajo desde origen-, al mismo tiempo que propone la adopción de una serie de medidas para la ayuda de los inmigrantes llegados desde Bolivia ante la situación de vulnerabilidad existente actualmente, con especial atención en nuestro país.
Otra denuncia que realiza la asociación se centra en el negocio que muchas compañías áreas bolivianas, tachadas de desaprensivas, han protagonizado estos últimos meses, llegando a cobrar unos 4.500 euros por un billete con destino a España.