sábado, 19 de mayo de 2007

La angustia de esperar

El pasado 12 de febrero, unos 369 inmigrantes que viajaban en el Marine I, desembarcaron en el puerto de Nuadibú, en Mauritania.
En los meses posteriores y tras varios procesos de identificación, gran parte de los inmigrantes fueron repatriados de forma voluntaria a sus países de origen. Sin embargo, 23 personas se negaron a ser identificadas y solicitaron un asilo político… una petición que fue denegada por el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR).
La situación ha llevado a que los 23 inmigrantes continúen retenidos en Nuadibú, custodiados por la policía española. Y es que, prefieren estar así antes que regresar a la zona donde han sufrido humillaciones, palizas o ataques con armas.
Parece que España sólo cuenta con dos alternativas. La primera la que desean con fuerza los inmigrantes, aceptar sus peticiones de asilo en nuestro país. La segunda la que defiende el estado correspondiente a presentar cargos contra ellos. Hasta la toma de decisión, estos 23 inmigrantes permanecen detenidos sin ningún motivo que justifique dicho hecho. Su situación se complica al no haber sido asistidos, en los más de tres meses que llevan detenidos, por ningún juez o abogado, tal y como establece la jurisprudencia internacional.
Pero, quizás, la gravedad no sólo resida en este punto, sino en las condiciones inhumanas y degradantes que cada día han de superar estos inmigrantes. Aparte de la presión para que acepten su repatriación voluntaria, y del sentimiento de no pertenecer a un lugar concreto, las 23 personas están obligadas a convivir en un hangar de algo más de 25 metros cuadrados. Se encuentran incomunicados, soportando altísimas temperaturas, mal alimentados, con poca luz natural y, hasta hace poco, sin luz eléctrica. Muchos de ellos presentan problemas musculares debido a la falta de ejercicio y de espacio físico, así como dolencias respiratorias y dermatológicas. Incluso, un examen individual y exhaustivo sobre el estado mental, elaborado por Médicos del Mundo, ha diagnosticado casos de depresión grave, ansiedad, angustia, delirios de suicidio y cuadros diasociativos, además de agitación grave y riesgo psicótico. Estos resultados asombran cuando ninguno de los inmigrantes había tenido antecedentes psiquiátricos antes de verse ante esta situación.
De esta forma, organizaciones como Amnistía Internacional, Médicos del Mundo y la Comisión Española de Ayuda al Refugiado CEAR han pedido al Defensor del Pueblo y a la Fiscalía del Estado español que se impliquen en la crisis para que el Gobierno asuma su responsabilidad y acepte la petición de los inmigrantes. Estas organizaciones también llevarán el caso ante el comisario europeo de Derechos Humanos.

miércoles, 16 de mayo de 2007

Los sueños viajan en cayucos

Que España sea un país receptor de viajantes es una afirmación innegable. El sol y los precios económicos atraen a los turistas, mientras la posibilidad de trabajo y la calidad de vida son el gancho perfecto para numerosas personas de diversos países que desean trasladarse al territorio. En cualquier sentido se ve como el “gran sueño de Europa”.
Sin embargo, este gran sueño se intensifica cuando resulta la única salida para multitud de gente que habita en unas condiciones económicas, políticas, sociales y culturales pésimas. Quizás, por ello, en los últimos años se han intensificado los intentos de entrar de forma ilegal en nuestro país, una realidad de la que los medios se han hecho eco, tratándolo como un auténtico problema. El pasado fin de semana un total de 419 inmigrantes ilegales fueron interceptados en aguas canarias al intentar alcanzar las costas del archipiélago. El número aumenta acercándose hasta los 1000 a lo largo de esta semana.
Y es que, el buen tiempo y el mar en calma alimentan las esperanzas de los inmigrantes subsaharianos que se lanzan a su viaje. Esta llegada es la más importante del año 2007, después de que en los primeros tres meses el número de embarcaciones descendiera, algo que parecía indicar que la cooperación entre autoridades españolas y países de origen tenía cierta efectividad en relación con el sistema de vigilancia marítimo.
Ante la gran cantidad de personas que han pisado las costas canarias, el Ministerio del Interior ha propuesto la incorporación de dos grandes buques en labor de asistencia, tripulados por el Servicio Marítimo de la Guardia Civil. Junto con esta actividad, se han intensificado las devoluciones de inmigrantes ilegales a sus países gracias al envío de cinco vuelos de repatriación a Marruecos y Mauritania. De esta forma, unos 168 inmigrantes han regresado a sus hogares.
Durante el año pasado, más de 31.000 africanos consiguieron alcanzar las islas Canarias por vía marítima tras el bloqueo de la ruta más sencilla: Ceuta y Melilla. Esta cifra es seis veces mayor que el resultado que se obtuvo en el 2005. Los sueños viajan en cayucos
.